“Shockvertising” o cómo los anuncios prohibidos se erigieron como estrategia

Iceland Foods ha lanzado su campaña navideña. La cadena de supermercados británica sigue la estela de la gran mayoría de compañías en estas fechas, pero con la diferencia de que su anuncio ha sido prohibido en el Reino Unido.

¿El motivo? La Clearcast, entidad no gubernamental responsable de aprobar los contenidos publicitarios de algunos canales televisivos como Sky o Channel 4, ha rechazado la campaña por considerarla como “demasiada política”.

Se trata de un corto (creado por Greenpeace) en el que se narra la historia de Rang-tan. Un pequeño orangután que se esconde en la habitación de una niña huyendo de las consecuencias del impacto por el comercio del aceite de palma en Malasia e Indonesia.

Estamos ante el último de una cada vez mayor lista de anuncios prohibidos en Reino Unido.

Algunas voces señalan que la publicidad cada vez defiende un mayor número de causas sociales. Otras apuntan directamente a una creciente corriente del conocido como “marketing controvertido”.

Se trata de campañas que tienen por objetivo generar polémica para atraer toda la atención posible.

Estos anuncios suelen acabar convirtiéndose en virales en las redes sociales. las empresas reducen el coste de la creación de la campaña en aspectos como la compra de espacios en medios de comunicación, pero consiguen una gran repercusión mediática.

Otro ejemplo lo encontramos en la campaña creada por Beyond Life. El anuncio de esta funeraria fue prohibido por Transport For London (TFL). La campaña tuvo que rebajar su creativo humor negro, pero no evitó que la primera idea se filtrará en las redes sociales.

El hecho de que fuera prohibida despertó un desmesurado interés en las redes sociales. Los resultados en términos de reconocimiento y posicionamiento de la compañía fueron más positivos que los cosechados por los anuncios realizados después de la prohibición.

Dos ejemplos de la técnica denominada por los profesionales como “Shockvertising”. El máximo exponente de esta lo encontramos en la campaña de PETA “Vegan vs Meat” creado para la Super Bowl de 2016.

En este se muestra a dos parejas. Una de carnívoros y otra de veganos. Ambas tienen sexo apasionado pero en un momento dado, el chico de la primera pareja pierde su erección mientras la segunda continúa disfrutando de los placeres carnales. Como era de esperar la campaña fue prohibida y no se emitió en la Super Bowl.

Inmediatamente PETA informó a los medios de comunicación consiguiendo más de 1,1 millones de visitas en YouTube en apenas 72 horas.

PETA no gastó un solo centavo (cabe señalar que 30 segundos de publicidad en la Super Bowl suponen el pago de varios millones de dólares) y consiguió un reconocimiento a nivel global superior a la audiencia de más de 90 millones de espectadores del evento deportivo.

A veces esto se produce de forma involuntaria. Una mala comunicación entre agencia y anunciante desemboca en una campaña escandalosa con la que la marca no quería verse relacionada. Este es el caso de JWT con Ford India y la comparación del espacio de su nuevo vehículo con tres Kardashians.

Otra de las explicaciones sobre los motivos por los que estos anuncios tan impactantes llegan hasta los medios de comunicación señala directamente a las agencias.

Las agencias buscan posicionar sus campañas en los grandes festivales creativos. Por norma general en las bases de la gran mayoría de premios uno de los requisitos indispensables es que el anuncio se haya hecho público al menos una vez.

Vivimos en una época en la que la atención de los consumidoresse presenta demasiado esquiva. Los obstáculos y desafíos a los que tienen que hacer frente las marcas para alcanzar a su público objetivo son costosos y no se les asegura el impacto necesario.

Una situación complicada que empuja a las agencias creativas y de relaciones públicas a trabajar sobre estrategias y acciones impactantes para conseguir la máxima difusión de los mensajes. Bienvenidos a la nueva era del “shockvertising”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *