5 errores de actitud que no debes cometer en una entrevista

Cada entrevista de trabajo es un cúmulo de ilusión, tensión, ansiedad y deseo de demostrar los conocimientos y la validez por parte de cada candidato. Repasamos los errores más frecuentes de actitud que no debes cometer.

El Principio 90/10 afirma que el 10% de la vida está relacionado con aquello que te sucede, mientras que el 90% restante está determinado por la forma en que reaccionas a ello. Dicho de otra forma: la actitud lo cambia todo, desde la perspectiva con la que afrontas los problemas personales y cotidianos a la capacidad de salir airoso de una entrevista de trabajo.

Por supuesto, enfrentarse a un proceso de selección de empleo no es en absoluto sencilloes preciso cuidar el lenguaje corporal, manejar con soltura la respuesta a toda clase de preguntas -desde las típicas y convencionales a las más complejas o absurdas-, demostrar seguridad y templanza y demostrar tus habilidades en un corto espacio de tiempo.

Cuidar tu actitud dentro de la entrevista te traerá numerosas alegrías: debes cuidar el equilibrio exacto entre venderte a ti mismo y tus logros y a su vez, ser humilde. consciente de ti mismo y practicar la escucha activa, demostrando curiosidad, respeto y admiración ante el proyecto que tienes entre manos. Mucho más importante que enumerar tu cadena de competencias o tareas, conviene hablar sobre el valor que tu trabajo agregó al equipo, producto o compañía, demostrando la valía y la diferencia que puedes inyectar en la empresa.

La autenticidad también es fundamental para evitar los nervios y forjar una conexión positiva con el entrevistador. Para que no caigas en ellos, te contamos cuáles son algunos de los errores más comunes de actitud en las entrevistas de trabajo, relatadas a la revista The Muse por la reclutadora de Facebook, Deborah Liu.

5 errores de actitud comunes en una entrevista de trabajo

  • Estar desprevenido: Si el candidato desconoce un producto o servicio puntero de la compañía, es probable que el entrevistador deduzca que no ha invertido el suficiente tiempo en investigar acerca de la empresa y por tanto, extraiga la conclusión de desinterés o falta de conocimiento.
  • Parecer apático: El entusiasmo y el compromiso son dos vectores fundamentales para inclinar la balanza de una forma positiva en la empresa. Si no demuestras interés particular y solamente reflejas desesperación por trabajar en cualquier parte o incluso apatía ante el resultado de la misma, no saldrás bien parado.
  • Egoísmo y prepotencia: La ambición excesiva tampoco es buena compañera de viaje. Recuerda que los entrevistadores quieren trabajar con alguien humilde y dispuesto a aprender, no con alguien que ve el trabajo como un trampolín para la fama, grandes sumas de dinero o dirigir equipos nada más entrar. Por ello, es importante explicar cómo deseas promover a la compañía y al equipo, no solo a ti mismo.
  • Falta de autoconocimiento: Es fundamental saber hablar de tus debilidades y flaquezas -ya que también son oportunidades de crecimiento y conversión-, demostrando que te conoces a ti mismo, que eres flexible y abierto a críticas, dispuesto al trabajo colaborativo y un buen jugador de equipo. Compartir tus pasos para mejorar te servirá para establecer una conexión con el entrevistador y humanizar tus desafíos.
  • Vender en lugar de escuchar: Un candidato fuerte es un gran oyente. Por tanto, preguntar y aprender qué significado hay detrás de cada pregunta de la entrevista es importante. La clave reside en demostrar que eres intelectualmente curioso y quieres adaptar nueva información, plasmando tus habilidades de razonamiento deductivo.

Escrito por Andrea Núñez-Torrón Stock

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