Hay que ayudar a los empleados a ser capaces de autoaprender

El aparcamiento de la sede de Endesa Energía en Madrid (España) está lleno de coches eléctricos, algo que no es tan común en el resto de la ciudad. La diferencia la marca la propia compañía, que promueve la movilidad sostenible entre sus trabajadores. El consejero delegado de Endesa, José Bogas, es consciente de que hacen falta muchos cambios como ese para avanzar hacia un mundo descarbonizado. Para él, este esfuerzo nació a raíz del acuerdo alcanzado en la Cumbre del Clima de París (Francia) de 2015, algo que «lo cambió radicalmente todo» e inició «una revolución».

Sin embargo, la lucha contra el cambio climático no es el único reto en el que trabaja Endesa. La transformación digital también es otro. Pero para Bogas, «quien ve los problemas como barreras y se opone a ellos comete un error, es como una riada que te arrastra». Bajo esta filosofía, el gigante de la energía plantea su apuesta para hacer frente a los desafíos del futuro.

Una de las 10 Tecnologías Emergentes que MIT Technology Review ha seleccionado en 2018 son los servicios de inteligencia artificial (IA) en la nube, capaces de democratizar el acceso a las herramientas de aprendizaje automático. ¿Qué piensa de esta tendencia?

Las dos tecnologías [la IA y la nube] son avances importantísimos, así que la conjunción de ambas y la posibilidad de que la gente las utilice les da un potencial infinitamente mayor. Primero, no hay que menospreciar el ahorro de costes al manejar grandes volúmenes de datos y pagar simplemente ese almacenamiento. Por otro lado, la inteligencia artificial te permite gestionarlos de forma inteligente.

¿Cómo está incorporando su empresa esta innovación y qué beneficios están experimentando gracias a esta tecnología?

La estamos utilizando en varias vertientes, principalmente en la de relación directa con el cliente y en las actividades de distribución. Por ejemplo, a la hora de gestionar la comunicación con el cliente en las averías, se le proporcionan datos analizados a través de la IA sobre cuánto puede durar la avería y qué problemas existen.

También usamos esta tecnología en mercados al por mayor para gestionar múltiples datos, desde combustible, predicciones de hidraulicidad y eolicidad, comportamiento de nuestros competidores, análisis de las ofertas que han ido realizando a lo largo de los últimos años para detectar tendencias y ofertar mejor en los mercados mayoristas, etcétera.

Vivimos en la era del big data. Y el análisis de grandes volúmenes de datos está llegando ya a todos los sectores gracias a los dispositivos conectados, que nos proporcionan acceso a muchísima información. ¿Cómo están aprovechando en Endesa el potencial de internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés)?

Gracias a él estamos logrando mejoras sustanciales, no solo para las nuevas tecnologías como las renovables de las que, gracias al análisis de vibraciones y comportamientos, somos capaces de detectar su posible indisponibilidad.

Por otro lado, tenemos centrales que cuentan con un largo número de años de funcionamiento, pero la digitalización y el IoT permiten modernizarlas. Tenemos bastantes pilotos instalados en muchas centrales y la mejora es absoluta. Podemos controlar el mix de combustibles que se usa en cada momento, medir el rendimiento de la instalación, detectar problemas, etcétera.

¿Cuáles cree que son los motores de la transformación que está viviendo el sector de la energía?

El sector energético tiene tres tractores que tiran de él de una forma tremenda y cada vez con una velocidad mayor. Uno es obviamente la transición energética. El objetivo de un mundo descarbonizado en el año 2050 obliga a realizar miles de cosas en el sector eléctrico. La gente se suele fijar en el crecimiento de las energías renovables, pero un mundo descarbonizado implica que hay que electrificar toda la economía, desde el vehículo a las bombas de calor y los procesos industriales que hoy están basados en combustibles fósiles.

El sector eléctrico tiene que ir creciendo también en renovables, y para reducir las emisiones en origen hay que cerrar todas aquellas centrales que emiten CO2. En 2050 será todo renovable o libre de CO2, y es complicado porque hay que acompasar todo el sector eléctrico en cuestiones de precios o de seguridad de suministro y hay que preparar la red con esa generación distribuida.

El segundo [tractor] es la digitalización, que está cambiando absolutamente todo, no solo es tecnología: es organización, cultura, forma de trabajar. Y el tercer elemento es el propio cliente.

¿De qué forma el cliente impulsa la transformación de la empresa?

El cliente se está digitalizando a sí mismo y cada vez se aleja más de los canales y de las ofertas que podemos considerar como tradicionales. Es un cliente que tiene una percepción social distinta: a través de un móvil o de cualquier dispositivo, en cualquier sitio donde esté, puede recibir una oferta y además puede comparar las ofertas de todos los demás. Quiere un servicio excelente, prácticamente personalizado.

Gigantes tecnológicos como Amazon y Google están irrumpiendo en sectores tradicionales y suponen una nueva competencia que esos clientes tienen en cuenta a la hora de elegir. ¿Cómo se están preparando desde Endesa para la entrada de esos competidores muy tecnológicos?

Nuestra estrategia es ir lo más rápido que podemos. Más allá de los desarrollos tecnológicos e innovadores o la capacidad de unir en una plataforma a demandantes de servicios y ofertantes de servicios, lo que han conseguido las empresas tecnológicas es dar un servicio con reputación de excelente y que el cliente tenga asimismo una experiencia excelente, con lo cual tienen la tecnología y han conseguido un gran prestigio.

Nosotros imaginamos un mundo muy cercano en el que, por ejemplo, aparezca una plataforma de cualquiera de estas tecnológicas donde se reúna por un lado a proveedores del servicio del calentador y por otro a clientes del sector eléctrico. ¿Por qué no íbamos a ver un momento en que digamos al cliente: «Oiga, le vendemos el gas y le cambiamos el calentador», y él diga: «No, véndame usted el gas pero quiero el calentador de una plataforma que me pone la foto de quién viene, que me viene en cinco minutos, que me hace una rebaja…».

Por eso decidimos cambiar. Nosotros teníamos la commodity de la electricidad y el gas junto con los servicios, pero hemos decidido separarlos. Esto cuesta en una empresa como Endesa y teníamos muchas barreras mentales para hacerlo, pero estamos convencidos de que esto es el futuro. Los profesionales de servicios ahora mismo ya trabajan de forma agile con los mayores avances en tecnología digital para ser cada vez más una empresa que maneja datos, una auténtica data driven company.

¿Cómo va a ser la utility del futuro?

Primero más digital, no solamente en las relaciones con los clientes sino en los procesos internos. Tendrá que ser por supuesto una empresa basada en la nube, en la ciberseguridad, en la digitalización de sus activos y en la digitalización de su relación con los clientes. Una pieza muy básica que en empresas como Endesa estamos abordando es la transformación cultural de los empleados, facilitar la digitalización de los empleados.

Esto es un hándicap nuestro que a lo mejor nuevos entrantes o las tecnológicas como Amazon o Google no tienen. ¿Es un problema? Pues sí, es un problema, pero tenemos mucha historia, mucho conocimiento y mucho valor de la gente que tenemos y nuestra labor es precisamente ayudarles a cambiar.

¿Están centrándose en transformar a los trabajadores actuales o están apostando por atraer más talento digital a Endesa?

Las dos cosas.  Lo primero es ayudar a transformar a los empleados. Cuando hablo con la gente de Endesa, les digo que hace muchos años que acabé la carrera y la ley de Ohm y las leyes de Kirchhoff son las mismas. En cambio, lo digital que estudies hoy mañana puede estar obsoleto. No puedes enseñar a un trabajador algo y, como en las carreras universitarias, decirle: «Se ha acabado, aquí tienes el título y eres digital». Lo que tienes que hacer es ayudarle a ser capaz de autoaprender.

Realizamos una encuesta en Endesa y averiguamos que aproximadamente un 30 % de nuestros empleados eran digitales y un 70 % no. El reto fue preparar y utilizar a ese 30 % que era digital como embajadores. Por cierto, es increíble lo que mi mentor digital me ha digitalizado en mi trabajo diario. También hemos hecho cursos: somos 10.000 trabajadores y ya se han formado 2.000 de los 7.000 que no eran digitales. Además, hemos procurado mezclarnos con el exterior a través de hackathonesstart-ups, proyectos de colaboración con agentes de lo más diverso…

¿Y cómo atraen al talento más joven?

Vamos al exterior a buscar perfiles y también procuramos apoyar la formación de gente joven en temas digitales que nos sirva como una especie de cantera. Endesa no es percibida por los jóvenes como una de las empresas más avanzadas tecnológicamente y esto es una dificultad. Pero las transformaciones que estamos haciendo en los espacios, en la forma colaborativa de trabajar, en la cocreación interna, poco a poco irán haciendo más atractiva la empresa para ese nuevo talento.

Hoy en día, los CEO de las compañías consolidadas deben proteger su entorno de trabajo a la vez que preparan las compañías del futuro. ¿A qué retos se está enfrentando como CEO para abordar los cambios?

Una de las responsabilidades es pensar en el futuro, en dónde va el negocio, y cuando lo tienes claro, poner todos los medios que faciliten esto. El mayor reto para mí es tener las cosas claras, acertada o desacertadamente, pero tener una idea. Y segundo el ejecutarla a nivel cultural, a nivel organización de la empresa. Esto es lo que estamos tratando de hacer al mayor ritmo posible, porque creo que minusvaloramos el corto plazo y supervaloramos el largo plazo.

¿Qué consejos daría a otros CEO para afrontar los desafíos de la transformación digital?

Creo que el que no vea esto, la transformación digital, no existirá dentro de poco. Pero lo primero es verlo y una vez que tienes la idea ejecutarla en un plan que no tiene por qué ser de hoy o para mañana. Es un plan que tiene que tocar muchísimas cosas de la estrategia y hay que gestionar muchas dificultades, muchas barreras y cambios culturales, que son los más difíciles.  La tecnología quizá es lo más fácil.

Un artículo escrito por Editores de MIT Technology Review en español


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