Así echó Netflix sus tentáculos en más de 190 países en apenas 7 años

El crecimiento de Netflix es uno de los pilares más robustos sobre el que reposa el éxito (absolutamente arrollador) del célebre servicio de vídeo en streaming. En 2017 la compañía estadounidense operaba en más de 190 países y a día de hoy 73 de sus 130 millones de suscriptores de pago tienen su hogar fuera de Estados Unidos.

Durante el segundo trimestre del año los ingresos internacionales de Netflix adelantaron por primera vez a los oriundos de su patria chica. Se trata de un logro de primerísimo orden para una compañía que antes de 2010 operaba sólo en Estados Unidos y en 2015 tenía presencia en apenas 50 países.

Aunque Netflix no es ni mucho menos la única empresa estadounidense que ha desplegado tantísimo las alas fuera de su país natal (Facebook y Google son dos ejemplos obvios), su estrategia de globalización es absolutamente única.

El éxito de Netflix pegando el estirón puede ser atribuido a dos movimientos estratégicos, los que disecciona a continuación Harvard Business Review:

1. Netflix no irrumpió de golpe en todos los mercados donde tiene hoy presencia

La empresa capitaneada por Reed Hastings se tomó la molestia de examinar cuidadosamente los mercados donde tenía posados sus ojos con vista a su eventual expansión.

Su primera incursión en el mercado internacional tuvo lugar en 2010 en Canadá, un país muy cercano a Estados Unidos (y no sólo desde el punto de vista de la geografía sino también desde el punto de vista de los gustos del espectador).

Netflix comenzó expandiéndose en primer lugar en aquellos mercados con más similitudes con aquel donde había emergido en primer lugar. Y apostando por esta sabia estrategia la compañía aprendió a identificar sus grandes fortalezas (y también a robustecerlas considerablemente).

La primera fase de globalización de Netflix estuvo en línea con el tradicional modelo de expansión empresarial y las valiosas lecciones aprendidas durante esta primera etapa pudieron ser aplicadas después a la segunda fase.

En la segunda etapa, en la que Netflix arribó a 50 nuevos países, la expansión internacional de la compañía estuvo a merced delas similitudes entre mercados, los clientes de billeteras abultadas (hace unos años que el usuario estuviera dispuesto a pagar por lo que podía ver gratuita e ilegalmente en internet era casi ciencia ficción) y la disponibilidad de internet de banda ancha.

Durante su segunda fase de internacionalización Netflix invirtió en contenido con el foco puesto en regiones muy concretas, en tecnología y también en datos y analíticas.

La tercera etapa, de ritmo mucho acelerado que las dos anteriores, llevó a Netflix a echar anclas en 190 mercados. Y gracias al “know-how” acumulado en las dos anteriores fases, la multinacional estadounidense pudo volcarse en la adición de más lenguas a su plataforma, en la optimización de sus algoritmos de personalización, en la expansión de los dispositivos compatibles con su plataforma y en las alianzas con el foco puesto en los pagos.

Durante su tercera fase de globalización y consciente de la importancia de los dispositivos móviles a la hora de conectarse a internet en los países emergentes, la compañía puso el acento en optimizar la experiencia procurada al cliente en los soportes “mobile” y también en sellar alianzas con fabricantes de dispositivos, operadoras de televisión y proveedores de internet.

2. Netflix ha buscado aliados en los nuevos mercados donde se ha adentrado

La compañía de Los Gatos ha buscado alianzas con empresas locales para forjar con ellas relaciones “win-win”. En algunos casos ha formado tándem con operadores de telefonía móvil y televisión por cable para cobijarse bajo el paraguas de su oferta de vídeo bajo demanda. Por ejemplo, cuando Vodafone lanzó en Irlanda un servicio de televisión, en los mandos a distancia suministrados a sus clientes había incorporado un botón de Netflix. Más recientemente Netflix anunció acuerdos con Telefónica en España y en Latinoamérica y con KKDI en Japón.

Por otra parte, y pese a que en palabras de Ted Sarandos, chief content officer de Netflix, “el buen storytelling trasciende fronteras”, la compañía se ha tomado la molestia de responder a la apetencia de contenido local por parte de sus clientes. Actualmente la multinacional estadounidense produce contenido original en 17 países diferentes.

Netflix contempla la producción de contenido local no sólo como algo dirigido a la obtención única y exclusivamente de réditos locales sino también de réditos globales. El contenido que Netflix produce a nivel local está pensado para atraer a audiencias globales y no meramente locales (y su promoción es, por lo tanto, internacional).

Más allá de producir contenido original a nivel local, Netflix compra también los derechos para la retransmisión global de shows no emanados directamente de sus factorías (logrando beneficios para las dos partes implicadas en el acuerdo).

Con más datos en su haber, los derivados de su expansión internacional, Netflix ha podido asimismo dar fuelle a la eficiencia de sus ya poderosísimos algoritmos predictivos y conectar con audiencias locales mediante contenidos atractivos (y empapados de la cultura local).

Vía: Marketing Directo

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